domingo, 17 de mayo de 2009

Las preguntas más esenciales

¿Qué es una Pregunta Esencial? ¿Cuáles son las características de una buena pregunta esencial? ¿Cómo las formamos para que sean útiles e indispensables en el proceso de aprendizaje? De eso se trata capítulo cinco de Understanding By Design que cubre con más profundidad el desarrollo de estas preguntas tan esenciales.

Según Wiggens y McTighe, las preguntas esenciales deben actuar como una referencia o un guía hacia el entendimiento de las ideas grandes de una unidad o tema del curso. Su propósito es despertar a los estudiantes - estimular sus mentes con interés, provocar más preguntas en sus cabezas. Más allá es que este interés y despierto al aprendizaje viviente llegan al final en la transferencia de habilidades a través de otros temas y currícula también.

Cuando consideramos el “esencial” de las preguntas esenciales vemos que hay cuatro áreas que componen el significado de este adjetivo. Primero y principalmente, buenas preguntas “esenciales” deben ser las que duran la vida, las que solamente comenzamos en la sala de clases pero cuyas respuestas profundizamos y seguimos tratando siempre, llegando a respuestas que cambian y varían dependiendo de las experiencias de la vida. Obviamente, además de ser preguntas hondas y casi eternales, se necesita que las preguntas “esenciales” sean relacionadas con las ideas grandes de la disciplina. También importante es que tomamos en cuenta que una pregunta no puede ser esencial si no está formulada pensando en los estudiantes y sus necesidades; si la pregunta no provoca más interés y más preguntas, no puede ser considerada “esencial”.

En cuanto al proceso de formar estas preguntas tan esenciales, es mejor tener una conglomeración de preguntas que son todas interrelacionadas, y es bastante fácil hacerlo si aseguramos que tenemos una combinación de componentes importantes. Primero podemos pensar en los conceptos que son claves como aprendizaje de nuestros estudiantes. Siguiente es tener una pregunta que pretende mostrar el propósito y valor de por qué estamos aprendiendo sobre este tema en particular. Luego proponemos una estrategia cuya meta es dar la estrategia para alcanzar mejor entendimiento del tema y finalmente ponemos el tema en contexto de la vida real.

Mientras formamos estas preguntas esenciales, Wiggins y McTighe señalan dos categorías de preguntas esenciales, las de tópicas específicas y las que son más universales. Para formar una buena conglomeración de las preguntas, es necesario incluir una combinación de estos dos. Explican dos razones para esto: si nos centramos solamente en las preguntas universales, que señalen solamente las ideas grandes, nunca entraremos un entendimiento más profundo del tema. Por otro lado, siempre tratar solamente las preguntas tópicas resultará en el entendimiento de muchos detalles dispersos que no parecen conectar a algún propósito o un tema más grande.

Por mi parte, entiendo esta necesidad de formar buenas preguntas esenciales para tener un entendimiento y aprendizaje más coherente en la sala. Las preguntas nos dan a nosotros profesores y estudiantes iguales una dirección definida y especifica para cada lección o unidad. Prestando atención con cuidado al proceso de desarrollar de las preguntas, tomando en cuenta que “esencial” significa más que solamente “pertinente”, podemos formar preguntas que capturan el interés de los estudiantes y les motivan seguir haciendo sus propias investigaciones sobre el tema. Lo que me interesa mucho es el proceso actual de crear un grupo de preguntas esenciales que les guían a los estudiantes en este aprendizaje porque no siempre es fácil formularlas alcanzando el ancho y la profundidad de cada idea grande. Creo que me falta hacer la conexión entre las preguntas más universales y la evidencia que encontraríamos con las preguntas más tópicas. Veo que proceso de buscar conceptos claves, mostrar el propósito y las estrategias y finalmente poner esos conceptos en un contexto entendible para los estudiantes me ayudará en hacer esta conexión más regularmente.

Sin embargo, todavía me queda con la duda de cómo integrar estas preguntas esenciales en un curso donde se tiene que aprender datos y conceptos fijos relacionados con el aprendizaje de un segundo idioma. Como vemos mucho en el libro, es muy fácil hacer un grupo de preguntas esenciales dentro del contexto de las ciencias o literatura y la historia, pero la pedagogía de español no se trata de conceptos tan amplios o profundos, se trata más de habilidades de conversar y producir – de comunicar – en el idioma. Ahora, lo que he estado haciendo con los niños en Nido de Aguilas ha sido formular preguntas sobre temas que no tienen nada que ver con el idioma, y eso puedo ser porque tienen un buen manejo del idioma en sí. Pero cuando regrese a estados unidos, mis estudiantes llegarán a mi puerta sin una base muy firme en el idioma, y regresaremos a los básicos. ¿Cómo puedo formar buenas preguntas esenciales sobre cosas tan concretas, tan basadas en respuestas correctas e incorrectas?

domingo, 3 de mayo de 2009

El diseño al reverse: una mejor idea

En la vida, siempre tenemos que decidir adónde vamos si queremos llegar algún día hacia allí. A los que andan sin plan o dirección les llamamos dispersos de mente, casi vagabundos de la vida. Tener metas nos da una misión, algo para lograr y celebrar al final del día. Lo mismo debería pasar dentro de la sala de clases también. Necesitamos saber adónde vamos y qué queremos para después poder buscar el camino entremedio. Una herramienta para ayudarnos a nosotros profesores es el diseño al reverse.

El diseño al reverse crítica los métodos muy comunes de planificación que empiezan casi de la nada en el primer día de la lección, simplemente con actividades o trabajos sin pensar bien en los objetivos, con la esperanza de que los estudiantes aprendan algo en el camino. Wiggins y McTighe mantienen que esos métodos se centran solamente en la enseñanza, en qué vamos a hacer en nuestras clases como profesores, y no en la parte más importante de nuestra profesión: el aprendizaje de nuestros estudiantes. De centrarnos en su aprendizaje, empezamos tomando sus necesidades y circunstancias en cuenta, y con este conocimiento combinado con nuestras metas de entendimientos, podemos partir enseñando mejores y más eficiente.

Entonces, el diseño al reverse es la planificación de procesos de aprendizaje con un propósito. Considera adónde vamos como una comunidad de aprendizajes y después cómo vamos a llegar allí. De estas ideas principales podemos después extraer los próximos pasos -las actividades, los proyectos y las evaluaciones de nuestros alumnos- que nos llevan a la meta final. Y porque estas actividades son planificadas pensando en estos objetivos, vemos que los productos de ellas es un aprendizaje de más calidad y claridad.

Antes de adquirir bien esta nueva estrategia de diseño al reverse, primero tenemos que entender bien algunos errores que frecuentemente cometen los profesores en su planificación e implementación de sus lecciones y unidades. Wiggens y McTighe mencionan dos de estos errores como los más graves: los métodos basados en proyectos y en la cobertura.

El peligro de ocupar estrategias basadas en la cobertura de materia es la insistencia que más es mejor. Que la más información que cubrimos con nuestros estudiantes en un tiempo limitado, el más conocimiento que van a adquirir. Pero este pensamiento es falso. Lo que tenemos que hacer es centrarnos en los temas más importantes que van a darles a los alumnos un mejor manejo de los conceptos como resultado, y más encima, les equiparán con las herramientas necesarias para enfrentar cualquier situación de aprendizaje. Existe la necesidad de examinar todas las metas de entendimientos y elegir las que les facilitarán a los estudiantes para más poder transferir y aplicar la información a cualquier situación.

El otro método peligroso en que muchas veces nos encontramos es la planificación de proyectos como evidencia de aprendizaje. El uso de proyectos de medir aprendizaje no es malo, pero muchas veces ocurre que asumimos que tener una presentación o proyecto interesante e impresionante de diseño asegura que los estudiantes aprenden. Sin embargo, el simplemente ser impresionante o interesante no garantiza que el aprendizaje sí está ocurriendo. Muchas veces lo que realmente pasa es que este pensamiento resulta en un proyecto muy bonito, pero de poco entendimiento o aprendizaje sustancial. Aquí Wiggins y McTighe nos precauciona en contra al aprendizaje que es “entretenido” pero que no es efectivo.

Después de ser parte de dos sesiones de planificación con las profesoras de mi práctica, he notado que definitivamente no ocupan este proceso de diseño al reverse en la planificación de sus lecciones. Empiezan cada sesión con la pregunta: “Okay, ¿qué dijimos que íbamos a cubrir con los estudiantes la próxima semana?” y proceden crear una lista de vocabulario que van a presentar en la semana. No empiezan con los objetivos ni con una idea más amplia de lo que quieren que los estudiantes entiendan o aprendan. Así que, cuando me tocara a mí, intentando hacerlo diferente, dejé que el tema rumiara en la mente antes de planificarlo. ¿Y el resultado de este proceso? Planifiqué un proyecto de profesiones en que cada estudiante tenía que crear un collage representando su profesión elegida cuando fueran grandes, incluyendo imágenes y palabras representando adjetivos y sustantivos relacionados con la profesión. A los estudiantes les encantó la actividad, y la hicieron bien, pero cuando tuvieron que presentar la información a la clase, fue evidente que no habían sacado un entendimiento más profunda que lo que hace la persona. ¡Cometí el mismo error de que Wiggins y McTighe nos precauciona! Porque el proyecto era interesante a los alumnos, presumí que estaban hondando el tema al mismo tiempo pero lo que realmente salió era algo muy superficial.

En este caso, empecé bien – estaba pensando en un tema más amplio que simplemente una lista de vocabulario, pero me olvidé algunos pasos importantes del proceso antes de comenzar a planificar las lecciones. Esto de diseño al reverse sí empieza con una idea grande, pero no termina allá. Uno tiene que preguntarse bien lo que son los objetivos y entendimientos que quiere que los alumnos aprendan. Después tiene que analizar las maneras posibles para lograr esos objetivos y entendimientos mejor. En mi planificación, en vez de estar pensando en las preguntas esenciales de qué deseaba que ellos entendieran, mi objetivo inconcientemente de la lección era más hacer algo más entretenido que simplemente tratar vocabulario. Aunque también era una meta importante, solamente era una meta en el medio, no la del final. Tal vez experimenté progreso con engancharles a los estudiantes más con el tema, pero no alcancé darles una experiencia de aprendizaje que podrían profundizar.

Para sacar el jugo del aprendizaje de nuestros estudiantes, y evitar cometer los dos errores comunes de planificación debemos ocupar la estrategia de diseño al reverse. Este método requiere más profundización del proceso de planificación. Aunque consiste en empezar pensando en los objetivos y las matas finales, también tenemos que desarrollar ciertos preguntas esenciales para añadir lo sustancial a nuestras lecciones.