domingo, 19 de abril de 2009

Rúbricas con criterios específicos que ayudan la aumentación de la confiabilidad de una evaluación

En el mundo de la educación, inevitablemente surgen preguntas de los estudiantes, sus padres o de la administración de la justificación del proceso de evaluación de los aprendizajes. ¿Son las notas una justa representación de las habilidades de los estudiantes? Sigue, entonces, que los profesores tienen una tremenda responsabilidad de ser conscientes y deliberados con sus métodos de la enseñanza. En la evaluación del aprendizaje del estudiante, se necesita el uso de criterios dentro de unas rúbricas bien desarrolladas con la consideración de la confiabilidad siempre en el fondo.


La evaluación del estudiante no basta con simplemente asignarle una nota basado en lo que “sentimos” que es correcto o justo. ¿Cómo sabemos que esta nota es “correcta”? ¿En qué evidencia basamos nuestra evaluación? Para asignar una nota verdaderamente justa a un trabajo o examen, debemos tener bien claros los elementos que esperamos ver como evidencia de que hayan aprendido los estudiantes. Por consecuente, surge la necesitad de deseñar procesos de evaluación basados en los criterios esenciales y visiblemente precisos que después podemos, debemos, ocupar como estructura de la evaluación. Cuando estos criterios son bien explicados y bien específicos, y los seguimos así, las evaluaciones son más consistentes y justificadas.


Por mi parte, me ha frustrado mucho los tiempos cuando he recibido una nota para una clase sin saber bien cómo me había evaluado el profesor. Sin saber bien su proceso de evaluación, no sabía qué esperar de sus expectativas para los siguientes ni cómo mejorar mi rendimiento en el futuro. Así que veo como esencial la necesidad de expresarles los criterios de evaluación a los estudiantes y de hacerlo inicialmente. Eso se hace con el uso de una rúbrica de evaluación.


Es común encontrar educadores hoy que se quejan de tener que crear rúbricas para evaluar el aprendizaje de sus estudiantes. Hablan mucho de las limitaciones asociadas con su creación. Como primera preocupación, explican que la evaluación con rúbrica puede requerir mucho más planificación al comienzo de un proyecto, cuando el profesor debe saber anteriormente lo que esperan de los estudiantes, antes de comenzar, en vez de evaluarles basado en los contenidos que simplemente habían cubierto en las semanas anteriores. Más encima, describen el tremendo gasto de esfuerzos en corregir los trabajos de los estudiantes con una rúbrica en vez de con un tipo de evaluación más objetivo.


En el fondo, puede ser que existen otras maneras que cortan el tiempo de planificación de lecciones y de la evaluación de los estudiantes. Pero esos métodos expresan un punto de vista que contradice casi todos los principios del Entendimiento por Diseño. Las conversaciones del harto trabajo y esfuerzo que nos quita la creación de rúbricas comunican una idea de egocentrismo, centrada en el profesor. Según la ideología de Entendimiento por Diseño, la formación educativa es el enfoque, centrada en el aprendizaje de los estudiantes. De esta perspectiva, los beneficios de ocupar rúbricas seguramente son mayores que las desventajas. Principalmente, la creación de rúbricas facilita el uso del proceso de diseño al reverse, que le ayuda al profe definir los objetivos para el trabajo antes de que lo hagan los estudiantes. El tener claro los objetivos antes de la implementación de la rúbrica hace que el educador sea más eficiente con lo que quiere enseñar también.


De igual importancia, la rúbrica les comunica a los estudiantes en manera clara y directa las expectativas de un trabajo. Entienden bien las ideas esenciales y por eso también saben dónde deberían poner su esfuerzo. Después de que los alumnos cumplan la tarea o trabajo, la rúbrica se hace la herramienta que usan los educadores, haciendo mucho más fácil proveerles retroalimentación a los estudiantes.


Wiggens y McTighe se hacen referencia a dos tipos de rúbricas – las holísticas y las analíticas. Nos urgen ocupar más las rúbricas analíticas, y veo claramente los aspectos positivos de hacerlo. Las holísticas implican una nota para el trabajo en total, pero es poco probable que el estudiante pueda extraer información útil de esta nota porque no describe bien sus áreas de debilidad. Al contrario, porque la rúbrica analítica divide los criterios en rasgos específicos, provee un método de retroalimentación que estudiantes pueden utilizar para su mejora en el futuro. Además, la rúbrica claramente refuerza las áreas en qué el estudiante ya ha experimentado éxito, porque pueden ver dónde han recibido mayores evaluaciones.


Mientras hablamos de la justicia de las evaluación de los estudiantes, creo que es importante lo que señalan Wiggins y McTighe sobre la consideración de su confiabilidad. Da igual el tipo de rúbrica o evaluación en general que ocupamos si no tomamos en cuenta que hay muchos factores que pueden afectar los resultados de una evaluación. La utilización de una rúbrica asegura que los criterios que ocupamos no sean parte de los factores que cambian. Porque son muy específicos, podemos ser consistentes en cómo evaluamos a los estudiantes.


Este concepto de la confiabilidad también me hace pensar en mi manera de “corregir” las evaluaciones, como sean, de mis estudiantes. Sé que una de las variables importantes que afectan los resultados del proceso de evaluación es mi condición física y mental como profesora y me acuerdo de varias veces cuando comenzaba a corregir los trabajos de ellos, pero que no alcanzaba terminar todo el grupo a la vez. Puede ser que algunos de mis estudiantes recibieron notas más bajas de otros porque corregí sus trabajos en un momento diferente, bajo de circunstancias diferentes. Cuando me pregunto cómo arreglar esta ocurrencia, me doy cuenta que, frecuentemente, los trabajos han sido divididos en secciones. En vez de intentar corregir un trabajo entero de un estudiante, antes que mover a lo de otro estudiante, puedo hacer que mi meta sea terminar con una sección entera de todos los estudiantes ese día, asegurando que, por lo menos, todos han recibido una evaluación igual para esa sección del trabajo.


En fin, podemos decir que además de proveernos una manera de desarrollar y comunicar esos criterios esenciales de evaluación con nuestros estudiantes, el uso de una rúbrica nos ayuda ser más eficaces y más confiables en nuestra corrección y evaluación de sus trabajos.

viernes, 3 de abril de 2009

Aprendizaje que sea más significativo - ¿Cómo?

Quiero empezar hoy con una pregunta: ¿cómo aseguramos que el aprendizaje de nuestros alumnos sea más eficaz y más significativo? La verdad es que esta pregunta tiene una variedad de soluciones, y nosotros – los “estudiantes-profes” – ahora tenemos la responsabilidad de entrar en una búsqueda para dar una respuesta que sea amplia y apropiada. Así se tratan las preguntas esenciales que describen Wiggins y McTighe en capítulo tres de Understanding by Design. Son preguntas que implican la participación de los estudiantes en la revelación de su aprendizaje.

La diferencia entre estas preguntas esenciales y simplemente alistando los objetivos para la unidad o curso es que son los estudiantes que toman el control de su propio aprendizaje. Una cosa es decirle a alguien lo que tienen que hacer. Otra cosa es proponerle un enigma para solucionar. Por lo tanto, no pueden ser simplemente preguntas directas, con respuestas obvias. Los estudiantes deben embarcar en un viaje donde poco a poco descubran su conocimiento y entendimiento. Para mis estudiantes, por ejemplo, el tema general de Los indígenas en Latinoamérica suena mucho más interesante dentro de la pregunta: ¿Cómo tienen los indígenas un papel histórico en el desarrollo de Latinoamérica?

De igual importancia y bastante relacionada con el aprendizaje-propio de cada estudiante es la responsabilidad que nosotros tenemos como profes de equiparles a nuestros estudiantes con las herramientas necesarias para poder aprender y aplicar lo que han aprendido en situaciones concretas. Un médico no simplemente entra en la sala de operación algún día para operar sin tener la formación necesaria y el conocimiento (las herramientas) de su área. Del mismo modo, nuestros alumnos no pueden experimentar el éxito estudiantil sin tener la formación de cómo solucionar el problema o la situación ante ellos ocupando estrategias y herramientas educacionales que nosotros les hemos dado. Las preguntas esenciales sirven como estas herramientas o estrategias en frente de nuestras ideas principales del curso. Les provienen a los estudiantes un método específico para llegar hasta esa meta. Podemos ocupar ellas para hacer el trabajo de enseñarles a los estudiantes a “learn how to learn” como dice nuestros autores (p. 59).

Pero ¿cómo saber cuáles son las preguntas esenciales? Como respuesta, saltamos a las ideas principales de nuestra área, nuestros fundamentos de enseñanza. Es de allí que podemos sacar bien las preguntas esenciales. Para comenzar, Wiggins y McTighe sugieren que consultemos nuestros estándares nacionales, o en el caso de Estados Unidos, de nuestros estados. Adentro, podemos ver los temas comunes, los verbos y adjetivos que se repiten, y veremos claramente dónde debemos poner nuestro énfasis en cuanto a los contenidos.

Siguiendo el tema, me interesó mucho el concepto de ocupar menos ideas principales, no para simplemente condensar la material, pero para verla de una manera innovadora. Como dicen nuestros autores: “the challenge is then to identify a few big ideas and carefully design around them, resisting the temptation to teach everything of possible value for each topic” (p. 66). La cobertura de todos los detalles posibles dentro de una unidad no debería ser nuestra meta, porque de los detalles se olvida minutos después. Más importante es la transferencia de la información y las habilidades a cualquier situación no necesariamente relacionada. Si mis estudiantes entienden bien una idea principal de que ocupando las pistas contextuales sea fundamental para el entendimiento de otro idioma, no van a frustrarse tanto cuando confrontados por una lectura nueva donde aparecen muchas nuevas palabras y frases, porque pueden aplicar esta habilidad de inferir significado al nuevo texto.

Tal vez es por eso que nos preguntamos: ¿Cómo podemos averiguar que los alumnos aprendan lo máximo posible? Regresando al primer tema, tenemos que darles las herramientas para transferir lo que han aprendido a un nuevo problema en otro contexto. Eso es posible cuando hacemos que su aprendizaje sea significativo. Este tema se trata directamente con lo que explican Wiggins y McTighe sobre el rol esencial de la psicología meta cognitiva del aprendizaje. Cuando nosotros seres humanos recibimos nuevos conceptos en la cabeza, los asociamos con nuestro conocimiento previo, así que andamos aumentando nuestra base de conocimiento. En la educación, esta subsunción (una teoría de Ausubel) toma la forma de la transferencia de ideas a una situación de aprendizaje nueva.

Es verdad que nosotros profesores tenemos un gran papel en la formación de nuestros alumnos. Sin embargo, si les proponemos a nuestros estudiantes preguntas esenciales para inculcarles un anhelo para el descubrimiento de su propio aprendizaje, si desarrollamos hábilmente pocas, pero potentes, ideas principales, y si les guiamos a adquirir la habilidad esencial de transferencia, podemos asegurar que nuestros alumnos experimenten un gran éxito en cuanto a su formación educativa.